Ofrece tu rostro y responde cinco preguntas.
La tradición te devolverá un retrato
y un nombre que rezar.
No es una app de productividad espiritual. Es un retablo personal, un confesionario de bolsillo, una vigilia que no se apaga cuando cierras el teléfono. La gracia se da en el paso — no antes de darlo.
Subes una selfie. Nano Banana la transforma en un retrato con el lenguaje de los maestros novohispanos: dorados, sombras de capilla, manto de luz.
El resultado es tuyo. Puedes guardarlo, compartirlo en redes o pedirlo en alta definición por correo.
Cincuenta santos del mundo hispano — desde el Tepeyac hasta Ávila, desde Lima hasta el barrio del Rímac.
Apoya el teléfono y reza caminando, en el coche, en la cocina o antes de dormir. La voz de Mauro guía sin prisa — dos breves silencios entre Avemaría y Avemaría, como en la capilla.
Una pregunta cada día. Una página en blanco encriptada en reposo. Y un examen ignaciano de cinco minutos antes de dormir — gratitud, luz, revisión, contrición, propósito.
Lo que escribes no sale del teléfono. Si pides al asistente que te lea entre líneas, lo hace con discreción y nada se guarda en el modelo.
Señor, tú sabes que te quiero;
haz que mi día empiece y termine
delante de tu rostro.
iOS y Android · gratis para empezar · 7 días para conocerla a fondo